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Se acerca una nueva revolución que cambiará el concepto actual del automóvil. Muchos expertos ponen de fecha límite 2030 y sus cambios serán los más importantes y profundos hasta la fecha. Hasta el punto del cambiar completamente la manera de desarrollar los vehículos: conducción, tecnología y conectividad. Expertos como la consultora Mckinsey&Company destacan cuatro pilares sobre los que descansarán la industria automovilística en el futuro: conducción autónoma, movilidad compartida, conectividad y electrificación.

 

hacia un coche que se conduzca solo

 

Actualmente nos encontramos en el primero de los cuatro niveles de autonomía en un automóvil. Tecnología al servicio de la conducción, pero todavía con un alto grado de implicación del conductor. Al rebajar la carga de trabajo del piloto, todos sus sentidos estarán puestos en la carretera. La idea es hacernos la vida más fácil, para un viaje más placentero y seguro.

Todo está preparado para que en un plazo de tres o cuatro años lleguemos al nivel 4, el paso de conductor a pasajero. Poder dormir en el viaje, ver una peli o cualquiera de las cosas que ahora solo puedes hacer cuando conduce otro. En ese momento seguramente las empresas automovilísticas se centren más en la experiencia de viaje que en la conducción.

 

Infraestructuras como elemento clave para un futuro sin conductor

 

El futuro del automóvil pasa por una fuerte inversión en las infraestructuras actuales. En ese futuro, según varios expertos, las empresas automovilísticas ya no venderán productos, sino servicios. Es decir, dentro de unos años no se comprarán vehículos, sino que contratarás un servicio de movilidad. El sector del automóvil, por lo tanto, no escapará de la actual tendencia iniciada por la digitalización.

Las infraestructuras actuales no son suficientes y es necesario mucha inversión para materializar ese futuro de movilidad compartida. Las carreteras tienen que poder hablar con los vehículos que circulan por ellas y estos a su vez deben estar conectados a una red central que permita tener un registro y un control sobre la circulación. En este sentido el 5G juega un papel relevante, ya que la información que se transmite, Carretera – Vehículo – Central, tiene que ser instantánea.

 

La Conectividad al servicio de los pasajeros

 

En 2014 apenas un 10% de los vehículos que se vendían contaban con algún sistema de conectividad. Hoy en día es lo que más se demanda y no nos imaginamos comprar nada que no permita conectar el móvil y poder escuchar música de tus listas de Spotify, hablar o incluso chatear con tus amigos.

Pero el concepto de conectividad va más allá y, cuando hablamos de ello en la industria del automóvil, no nos ceñimos solo a la relación Smartphone-Vehículo a través de internet. Como hemos dicho antes deberá existir una conexión entre vehículos y con las infraestructuras por las que circulan. Algunas de las ventajas que ofrecerán los vehículos conectados a la red son: monitorización online de averías, información en tiempo real sin necesidad de un Smartphone, caja negra en caso de accidente, actualizaciones y activaciones remotas o pagos desde el vehículo.

 

La electricidad se impondrá frente al gasoil y la gasolina

 

Los vehículos eléctricos han llegado para quedarse y, lo que empezó como una aventura al alcance de unos pocos, se está convirtiendo en una realidad en la que cada vez se invierte más dinero y que hace prever que el futuro del automóvil pasa por la electricidad. Los precios de los vehículos eléctricos están cayendo y la mayoría de los buques insignia de las marcas automovilísticas ya cuentan con su versión 100% eléctrica.

Las asignaturas pendientes del sector son: la autonomía de las baterías y una mayor inversión de capital público y privado en infraestructuras, sobre todo en estaciones de carga.